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El proceso de descarbonización de nuestro planeta es urgente, siendo España uno de los países europeos que más riesgo podría correr. Los estudios señalan que la costa mediterránea española es la costa europea que más impacto puede llegar a tener debido al cambio climático.

El pasado 3 de noviembre, el Consejo de Ministros aprobó la “Estrategia a Largo Plazo (ELP) para una Economía Española Moderna, Competitiva y Climáticamente Neutra en 2050”. La ELP se configura como una solución para la eliminación radical de las emisiones de gases de efecto invernadero, pues marcará el camino hacia la descarbonización no más tarde del año 2050.

Esto será posible gracias a las opciones tecnológicas de las renovables eléctricas y térmicas, entre las cuales se encuentra la geotermia. La energía geotérmica es aquella energía en forma de calor situada bajo la superficie sólida de la tierra por efecto del sol, la lluvia y el calor interno del propio terreno. Podemos apreciar dos variantes, la geotermia superficial y la geotermia de origen profundo.

Mediante los sistemas de intercambio geotérmico, la geotermia superficial aprovecha la inercia térmica del terreno en los primeros metros para generar frío, calor y/o agua caliente sanitaria. Esto es posible por la acción de una bomba de calor geotérmica acoplada con intercambiadores de calor enterrados en el subsuelo, conocido como “hidrotermia” cuando se acopla a una captación de agua subterránea. Este método se emplea principalmente para la climatización en el sector doméstico, terciario, industrial o agroalimentario.

En cuanto a la geotermia profunda, tiene dos posibilidades de aprovechamiento. Por un lado, el uso directo del calor contenido en reservorios geológicos para generar energía térmica (recursos de baja entalpia hasta 100ºC) y, por otro lado, para la generación de energía eléctrica (con recursos de media entalpia entre 100-150ºC y alta entalpía a partir de 150ºC).

La energía geotérmica es un recurso natural renovable, autóctono y muy eficiente, disponible en cualquier lugar del planeta, 24 horas al día y 365 días al año. La ventaja de la aplicación de esta fuente de energía es que, respecto a otras, no depende de la disponibilidad de horas solares o del viento, por lo que cuenta con un factor de uso anual muy elevado. En realidad, tiene numerosas aplicaciones, entre las cuales destacan:

  • Climatización de edificios, naves industriales, hospitales, oficinas, centros comerciales, pabellones deportivos, geriátricos, gimnasios o piscinas
  • Producción de agua caliente sanitaria (ACS)
  • Refrigeración
  • Invernaderos
  • Ganadería
  • Piscifactorías
  • Procesos Industriales

En la inauguración de las segundas jornadas técnicas de “GeoEnergia en Cataluña” el pasado mes de noviembre, el presidente de la Plataforma Tecnológica y de Innovación Europea de Climatización Renovable (ETIP-RHC) y vicepresidente de GEOPLAT (Plataforma Tecnológica y de Innovación Española en Geotermia) afirmaba que “la descarbonización del sector térmico en las ciudades europeas será posible lograrla en 2040, y precisamente las instituciones europeas esperan que la geotermia tendrá un papel esencial”.

La industria de las renovables térmicas en Europa está creciendo de forma muy notable, especialmente mediante soluciones híbridas y redes de calor y frío. Desde hace años, Europa apuesta firmemente por esta energía, reconociendo su papel estratégico en la transición energética, tanto en materia de generación eléctrica como en su uso directo y los sistemas de intercambio con bomba de calor geotérmica.

España es todavía uno de los países europeos con menor potencia térmica instalada. Sin embargo, el último informe de la EGEC (European Geothermal Energy Council) concluyó que se trata del país con mayor tasa de crecimiento en 2019, situándose en el 20%. A pesar de llevar 20 años en el mercado de los sistemas superficiales de intercambio geotérmico, actualmente es cuando se está produciendo una expansión más rápida.

Dentro de la nueva ELP, la tecnología de la bomba de calor geotérmica se contempla como una solución positiva que permite electrificar la demanda tanto de frío como de calor. Además, el mercado de la geotermia superficial también podrá despegar gracias al nuevo paradigma energético que se está produciendo, donde las soluciones mediante redes de climatización urbanas más modernas, eficientes e inteligentes han pasado a ser el modelo clave para la descarbonización en las ciudades.

No obstante, España no ha conseguido avances referentes a la instalación de geotermia profunda. Según datos del mencionado informe del EGEC, realizado en 2019, nuestro país se encuentra a la cola en redes de climatización equipadas con geotermia profunda y es inexistente en las estadísticas de generación eléctrica, debido principalmente a la falta de inversión estatal en investigación geotérmica.

Ahora, con el desarrollo de la nueva ELP, se espera dar una nueva oportunidad a la geotermia, una energía hasta el momento olvidada en los planes nacionales.

Ángela Martín Parrales

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