El pasado sábado se produjo una fuerte llamarada sobre la superficie del Sol. Según ha informado el portal SpaceWeatherLive, se espera que que esta impacte contra la Tierra en los próximos días, lo cual podría provocar una tormenta magnética.
Sin peligro real
Según ha informado este portal, el estallido tuvo una duración de 4 horas, siendo su punto máximo a las 23:32 (GMT). La erupción fue clasificada como de tamaño medio, con una magnitud de M1.1. Junto a la erupción se produjo una eyección de masa coronal, es decir, una onda de partículas cargadas que al llegar a la Tierra provocarían la tormenta magnética.
Estas se clasifican en distintas escalas, en función de su nivel de peligrosidad y el ciclo de intensidad del Sol. Si se llegara a producir una tormenta, esta sería clasificada como tormenta moderada de categoría G2. Este tipo de tormentas podrían causar interferencias en las radios y llegar a modificar las trayectorias de algunos satélites, pero sin mayores riesgos.
Un nuevo descubrimiento
Relacionado con este asunto, un estudio publicado en «Nature Communications» anuncia el descubrimiento de la tormenta solar más potente jamás descubierta, en antiguos núcleos de hielo de ambos polos. Esta ocurrió hace 9.200 años, y según los autores de la investigación se trata de uno de los estallidos solares más poderosos que han ocurrido nunca. Dejó restos permanentes en hielos de Groenlandia y de la Antártida. Si esta tormenta hubiera sucedido en el presente, la mayoría de los sistemas de comunicación y eléctricos del planeta se habrían paralizado.
Sin embargo, lo que desconcierta y preocupa a los científicos no es la potencia de la tormenta, sino el momento en el que se produjo. Las tormentas solares suelen ocurrir durante los llamados ciclos máximos del Sol, períodos de aproximadamente 11 años en los que el Sol tienen una gran actividad y violencia. Se siguen de los ciclos mínimos, de duración similar pero mucha menos actividad. La tormenta recién descubierta, a pesar de ser la de mayor potencia registrada, ocurrió durante un ciclo mínimo. Esto quiere decir que en cualquier momento se puede producir una tormenta solar de fuerza devastadora. Actualmente nos encontramos en el inicio del ciclo solar 25, un ciclo que está siendo bastante activo. Sin embargo, en vista de las últimas investigaciones, da igual en qué ciclo nos encontremos, ya que una tormenta de gran magnitud puede producirse incluso en ciclos sin apenas actividad solar.
Efectos en la Tierra
Raidmund Muscheler, uno de los autores del estudio, explica que la Tierra no está preparada para un evento de las magnitudes de la tormenta descubierta. Aunque se monitorice constantemente el astro solar y su actividad, nunca podrían encontrarse evidencias de una futura explosión con la antelación suficiente como para prepararnos para el golpe. Una tormenta solar con la fuerza suficiente podría dañar nuestras centrales eléctricas, nuestros aparatos electrónicos como teléfonos u ordenadores, y nuestras comunicaciones por satélite. Esto implicaría apagones de larga duración junto a la imposibilidad de comunicarnos a distancia, lo cual alteraría el modo de vida actual de maneras inimaginables.
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Marcos Carretero Bul-la
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