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Trabajar como electricista tiene muchas ventajas, como el hecho de que siempre estás aprendiendo y que cada día puedes realizar una tarea diferente. Además, si tienes suficiente experiencia para crear tu propia empresa, puedes trabajar las horas que tú consideres y a tu ritmo. Pero dicho esto, también es un trabajo muy duro, sobre todo al principio. Es una profesión complicada, las horas de trabajo pueden ser muy largas y probablemente cometerás más de un error al principio. Sin embargo, si estás preparado, termina siendo una labor muy gratificante. Por todo esto, a continuación, te mostramos algunos consejos y trucos para facilitar las cosas a quienes se inician en este campo.
1. CONOCE TUS DERECHOS Y OBLIGACIONES
Es muy importante conocer las condiciones de trabajo y de las piezas con las que vas a trabajar. Esto te permitirá una comunicación clara con tus clientes y/o con las personas con las que trabajes, y por supuesto también evitará malentendidos y agilizará el trabajo. Además, garantizará a tus clientes que sabes lo que haces. Con esto no estamos hablando de conceptos básicos, ya que, por ejemplo, la mayoría de la gente sabe lo que es una corriente eléctrica, pero no todo el mundo conoce los disyuntores Pushmatic. Conocer los términos actuales de equipos y herramientas también es útil a la hora de evaluar un problema y saber qué hay que pedir para poder solucionarlo.
2. CONSIGUE LAS HERRAMIENTAS ADECUADAS
Cualquier oficio requiere herramientas de algún tipo, y el de electricista no es diferente. Naturalmente, necesitarás todo elemento básico que puedas encontrar en una caja de herramientas de toda la vida, pero eso no será suficiente. También vas a necesitar herramientas especializadas, sobre todo porque trabajar como electricista requiere una labor minuciosa cuando se trata de cableado, y necesitarás herramientas capaces de manipular piezas pequeñas sin dañarlas. Igualmente hay que tener en cuenta que las herramientas son caras, así que es posible que no puedas conseguirlas todas desde el minuto uno. Por esto no debes preocuparte, ya que mientras tengas lo básico, no tendrás problemas hasta que puedas permitirte ampliar el número de herramientas de trabajo que consideres necesarias. Incluso, lo más probable es que a medida que pase el tiempo vayas sustituyéndolas por otras mejores.
3. NO TENGAS MIEDO DE PEDIR AYUDA
No hay que avergonzarse por pedir ayuda. Si estás empezando como electricista, es probable que trabajes como aprendiz o asistente, lo que significa que tendrás un mentor, por lo que no debes olvidar que está ahí para ayudarte. De hecho, probablemente agradecerá que le pidas ayuda en lugar de intentar hacer algo en lo que no estás seguro y terminar cometiendo un error. Del mismo modo, debes ser capaz de admitir que no sabes la respuesta a un problema. La mayoría de la gente evita pedir ayuda porque es demasiado orgullosa, pero para eso hay gente con más experiencia para que puedan ayudarte. Nunca olvides que nadie empezó sabiéndolo todo, por eso una figura líder es tan increíblemente importante.
4. LA TEORÍA ES FUNDAMENTAL
Es probable que hayas tenido que pasarte muchas horas estudiando para llegar a dónde estás ahora, trabajando como electricista. ¿Recuerdas toda la información que tuviste que memorizar en su día? Pues, por suerte o desgracia, ahora la vas a necesitar. Mucha gente comete el error de asumir que para ciertos oficios no se necesita ningún conocimiento teórico, ya que se son más prácticos y principalmente manuales. Aunque es cierto que algunos trabajos no requieren tanto estudio teórico como en otros campos, porque,
efectivamente, son más prácticos, siempre vas a seguir necesitando lo estudiado para saber cómo evaluar y solucionar problemas. Así que, como pequeña recomendación, no te deshagas de todos los libros de texto de un día para otro.
5. LA SEGURIDAD ANTE TODO
La seguridad es el aspecto más importante a la hora de trabajar como electricista, y no sólo para los principiantes. Los electricistas experimentados a menudo dejan de cumplir todos los requisitos de seguridad, porque piensan que han realizado un trabajo específico suficientes veces como para ser capaces hacerlo sin sufrir ningún tipo de lesión. Sin embargo, no importa cuántos años lleves en tu puesto, nunca puedes estar demasiado seguro. Tienes que tomar todas las precauciones de seguridad adecuadas, no sólo por ti, sino también por las demás personas que estén contigo en tu zona de trabajo. Asegúrate de que dispones de todo el equipo preciso para protegerte y sigue todos los protocolos necesarios para el trabajo que vayas a realizar.
6. PRACTICA TODO LO QUE PUEDA Y MÁS
Como ya hemos mencionado, ser electricista significa que siempre hay margen para aprender más y para mejorar. La tecnología cambia cada día, lo que significa que los aparatos y procedimientos eléctricos también lo hacen. Esto quiere decir que nunca puedes dejar de aprender, lo que a su vez significa que nunca puedes dejar de lado la parte práctica. La frase “La práctica hace al maestro» es muy popular porque está en lo cierto. Con el tiempo y la práctica, tu técnica mejorará y serás capaz de realizar tareas de forma más rápida y ordenada. Así que, siempre que tengas algo de tiempo libre, practica todo lo que puedas, sobre todo al principio de tu formación.
7. SÉ PROFESIONAL
Aunque es cierto que la labor de un electricista puede llegar a ser muy diferente a, por ejemplo, trabajos que se desarrollan en oficinas, eso no te da excusa para ser menos profesional. La profesionalidad puede parecer diferente para cada electricista, pero siempre sigue habiendo formas de mantenerla, por ejemplo, mostrando un aspecto pulcro y llegando siempre puntual a las citas con clientes. En definitiva, haz tu trabajo lo mejor que puedas y procura mostrarte como un verdadero profesional, pues eso es algo que siempre da muy buena impresión.
8. FIJA UNA TARIFA DE ANTES DE PONERTE MANOS A LA OBRA
Cuando trabajes con un cliente, asegúrate de discutir los honorarios por adelantado, incluida una estimación de lo que costarán los productos. Esto evitará cualquier conflicto o decepción posterior por ambas partes. Si surge algún cambio, asegúrate de comunicárselo al cliente, así como de explicarle los costes adicionales y sus motivos. Ten en cuenta que, si estás empezando, no puedes esperar ganar tanto como alguien que lleva mucho tiempo en este campo, pero no te desanimes, porque al cabo de unos años seguramente podrás empezar a aumentar tu tarifa por hora.
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