Cada vez son más las personas concienciadas con el reciclaje y de su huella ecológica, que cambian incluso sus hábitos y su forma de consumir.
Según datos de Ecoembes, en 2020 1.490.283 toneladas de envases domésticos fueron entregadas a plantas recicladoras homologadas.
Eso significa que cada español depositó alrededor de 18,6 kg de residuos en uno de los 388.000 contenedores amarillos distribuidos por todo el territorio nacional.
Asimismo, cada vez más objetos que utilizamos en nuestro día a día se están fabricando con material reciclado procedente de envases que acabaron en los contenedores amarillo y azul.
Estos materiales reciclados se emplean en crear ropa, mobiliario urbano, libros o, incluso, llantas para bicicleta.
Las bases de la economía circular son los residuos que tienen el potencial de ser reutilizados para la creación de nuevos productos.
Empresas como la marca vasca Ternua lleva años fabricando prendas a partir del plástico reciclado.
Según el director de sostenibilidad de esta empresa, el objetivo es crear un producto de calidad, con materiales reciclados, orgánicos y naturales.
Además aplican el concepto de ‘innovación sostenible’, creando proyectos con una vocación local.
Uno de los materiales de los que parten son botellas de plástico, y junto a la colaboración con el Gobierno Vasco crearon SEACYCLE, un sistema para recoger plástico de la costa gracias a tres barcos pesqueros adaptados.
Tras esa recogida en mar abierto, el plástico se trata en una planta de reciclaje donde se completa su ciclo de transformación en fibra y se convierte en granza de la que se obtendrá el hilo de poliéster.
ECODISEÑO

Otro de los ejes de la economía circular es la aparición de nuevos conceptos de diseño.
En la empresa murciana AMC Natural Drinks Group han trabajado para concebir envases reciclables con un 100% de plástico reciclado en su composición.
Además, de esta forma se optimiza el peso de estos envases consiguiendo que estén entre los más ligeros del mercado en su categoría.
El uso de tereftalato de polietileno reciclado permite así ahorrar más de 3.000 toneladas de plástico cada año.
Un ejemplo es su gama de productos ‘Via Nature’, que propone una botella más sostenible eliminando el plástico negro del tapón ya que este color dificulta el proceso de reciclaje.
Gracias a este diseño optimizado, se ha reducido hasta en un 47% la huella de carbono del proceso.
Algunos de los principales desafíos a los que se enfrentan están relacionados con la calidad y cantidad del material reciclado disponible para su elaboración.
La innovación y utilización de materiales reciclados también se ha abierto paso en empresas con mucha tradición, como la aragonesa Industrias Agapito.
La directora comercial de la compañía asegura que hoy en día ya hay plástico reciclado de muy buena calidad elaborado con plástico postconsumo.
Ese plástico puede tener una segunda vida y convertirse en bancos, sillas o papeleras.
El fabricante explica que cuenta con muchas ventajas frente a otros materiales como la madera ya que resiste a las inclemencias del tiempo, no se astillan y se pueden limpiar con facilidad.
Nerea Serrano Ruiz
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