España esta viviendo una de las peores sequías de los últimos años debido a las escasas precipitaciones, algo que preocupa a agricultores y ganaderos.
El pasado lunes, los científicos del IPCC publicaron un informe sobre los impactos del cambio climático donde se muestra cómo la frecuencia de las sequías ha aumentado y prevén que lo siga haciendo.
Según este informe, España será uno de los países europeos más amenazados por el calor extremo. Si las emisiones siguen siendo elevadas, las olas de calor extremas ocurrirán con más frecuencia.
Las víctimas mortales anuales asociadas a las altas temperaturas a mediados de siglo podría aumentar de las 1.500 actuales hasta los 8.000.
El investigador del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales, Jofre Carnicer, señala que el sur del Mediterráneo es una zona de relativa vulnerabilidad al cambio climático.
Por lo que el impacto del calentamiento global en el Mediterráneo está siendo más rápido que en otras zonas del mundo.
«En nuestra región estamos ya en un 1,5 ºC de calentamiento, cuando la media global del planeta es de 1,1 ºC», apunta.
En todos los escenarios de mitigación de emisiones, incluso si se reducen de forma significativa, se producirá un aumento de sequías en el Mediterráneo.
Para evitar el peor impacto hacen referencia a la necesidad de reducir en los próximos 20 años las emisiones de forma decisiva.
La estimación del IPCC, añade, que por cada grado que aumente la temperatura, veremos una reducción en las precipitaciones del 4%, .
Según Carnicer, se prevén unas reducciones de entre un 5% a un 20% según nuestra capacidad de reducir emisiones.
Perdidas anuales de hasta 1.500 millones euros

Asimismo, las sequías le cuestan a España ya pérdidas anuales de alrededor de los 1.500 millones de euros.
Estas pérdidas de cosechas por las sequías se han triplicado en toda Europa en los últimos 50 años y se prevé que aumenten con el calentamiento continuado.
Igualmente, a la reducción de uso agrícola en España se sumará la amenaza de plagas como por ejemplo, de escarabajos de madera en el norte de España.
Por otro lado, el estrés hídrico afectará a un alto porcentaje de la población en España que oscilará entre el 18 y el 54% en función de lo rápido que se reduzcan las emisiones.
Si no se recortan drásticamente, España tendrá que hacer frente a otros costes y pérdidas de biodiversidad asociados a los incendios forestales y a la mayor demanda de energía. .
Para combatir el cambio climático, una de las estrategias que proponen es «optar por la diversificación de los cultivos en lugar de los monocultivos».
Otras estrategias posibles para el ámbito rural y urbano son por ejemplo, los techos verdes, que en Europa están muy poco desarrollados.
El IPCC subraya que los humanos somos muy dependientes de los ecosistemas para nuestra seguridad, así que otra estrategia de adaptación es aumentar la protección en las áreas naturales del planeta.
Nerea Serrano Ruiz
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