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Los avances tecnológicos han impulsado el desarrollo de novedosos equipos domésticos que nos permiten disfrutar de los mejores sistemas de calefacción y generación de agua caliente sanitaria (ACS) en nuestras viviendas.

No obstante, a la hora de elegir cuál es el sistema más adecuado para nuestro hogar, especialmente en los meses más fríos del año, es necesario conocer las diferentes opciones que existen en el mercado. A pesar de que las calderas, los calentadores de gas y los termos eléctricos realizan funciones muy similares, pues nos proveen de agua caliente sanitaria, la mayoría de las calderas cumplen a su vez una función extra al brindarnos un sistema completo de calefacción.

Por ello, a la hora de invertir, debemos realizar un proceso de investigación previo, con el fin de garantizar la compra del aparato doméstico que mejor se adapte a nuestras necesidades y, además, que nos permita ahorrar en la factura eléctrica a final de cada mes. De esta forma, si queremos obtener agua caliente y calefacción al mismo tiempo, sin duda instalaremos una caldera. Si por el contrario solo queremos un generador de agua caliente sanitaria tendremos que diferenciar principalmente entre los calentadores y los termos eléctricos.

Los calentadores son aquellos equipos que generan agua caliente sanitaria mediante la combustión de gas, mientras que los termos eléctricos lo hacen a través de la corriente eléctrica. Sin embargo, la principal diferencia entre ambos dispositivos, además de la fuente de energía que utilizan, es la forma de producir y suministrar el agua. El primer sistema la genera a demanda de los usuarios y sin acumulación, por lo que el proceso de calentar el agua es más largo. Por su parte, el segundo calienta el agua contenida en un calderín o tanque mediante una resistencia eléctrica, y la almacena hasta el momento de su uso. Es por ello por lo que, en cuanto al tiempo que tardan en producir agua caliente, con los termos eléctricos podemos disponer de ella de forma instantánea, nada más abrir el grifo. Los calentadores requieren de un proceso más largo para calentarla, por lo que habría que esperar unos momentos para que la temperatura del agua sea la deseada.

A pesar de que una de las ventajas de optar por un calentador de gas es que se puede disponer de una cantidad de agua ilimitada, lo que garantiza que no nos quedemos sin agua caliente a mitad de una ducha, tienen un límite de producción de litros por minuto que varía según el modelo. Por ello, es posible que, si hay muchos puntos de agua abiertos al mismo tiempo en la vivienda, el calentador no pueda abarcarlos todos de forma homogénea.

En su caso, los termos eléctricos solo producen una cantidad de agua limitada, por lo que habría que esperar un tiempo para volver a tener agua caliente una vez hayamos agotado los litros acumulados. El tiempo que tardan estos aparatos en generar nuevamente agua caliente oscila entre una y tres horas, por lo que es imprescindible tener en cuenta cuando queremos utilizarla.

Por otra parte, debido a que los termos poseen una resistencia eléctrica con un consumo elevado, no son eficientes energéticamente. Para calcular la capacidad correcta del termo es imprescindible tener en cuenta la cantidad de puntos de consumo y las personas que habitan en la vivienda. Por el contrario, el calentador proporciona, generalmente, mayor eficiencia energética y ahorro en la factura debido a que el gas es más económico que la electricidad. Incluso habría que diferenciar entre los que funcionan con gas natural y los que utilizan gas butano, ya que el precio del segundo combustible es menor. Sin embargo, esto no quiere decir que el gas sea más rentable a largo plazo porque en caso de instalar este tipo de calentador tendríamos dos facturas, la del suministro de gas y la de la luz.

Asimismo, aunque generalmente los termos ocupan más espacio que el calentador, en función de la capacidad de su tanque de agua, la instalación de un termo eléctrico será mucho más sencilla. Además, para instalar un calentador de gas se requiere contactar con un profesional autorizado y solicitar un certificado que garantice la seguridad de la instalación.

En cuanto al mantenimiento de ambas instalaciones, especificado en el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), los calentadores de gas instalados en viviendas con una potencia nominal superior a 24,4 kW e inferior a 70 kW deben pasar por revisión cada 2 años. Por su parte, el RITE no es tan especifico en relación con los termos eléctricos, por lo que se considera que su mantenimiento es menor. Además, la utilización de energía eléctrica y no de un combustible supone que los riesgos para la salud asociados a los calentadores sean menores en los termos.

De forma general, podemos realizar las siguientes afirmaciones:

  • Mayor ahorro: calentador de gas
  • Mayor eficiencia: calentador de gas
  • Mayor facilidad de instalación: termo eléctrico
  • Menor tiempo de espera: termo eléctrico
  • Menor mantenimiento: termo eléctrico
  • Mayor seguridad: termo eléctrico

Ángela Martín Parrales

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