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Ya sabéis que en Curso de Instalador formamos a electricistas con la mayor ilusión posible y, debido a eso, nos gusta saber que no solo acabáis siendo unos expertos, sino que además conoceréis informaciones curiosas que, tal vez, no mucha más gente conozca.

En adición a esto, los electricistas deben de conocer los mejores tips y trucos para ahorrar energía, y por esa razón, en esta ocasión os acercaré más al concepto de: cambio horario.

Hay ocasiones en las que pasamos por alto ciertas cosas que ocurren de forma regular en nuestra vida. A mí, por ejemplo, se me olvida que tengo un cuadro de la Geoconda en las escaleras de mi casa, y eso ocurre porque lo tengo tan normalizado que ni siquiera me pregunto dónde lo compró mi familia. Algo parecido ocurre con el cambio horario que se hace un par de veces al año. ¿Por qué cambiamos la hora? ¿Qué propósito tiene? ¿Cuándo se inventó esa locura? Os contestaré a continuación.

El horario de verano es la hora legal que los Estados establecen durante el verano con la intención de ahorrar energía. Resulta de incrementar en una hora el horario usado el resto del año. Con este cambio, tanto el amanecer como el mediodía solar y el ocaso suceden a una hora (legal) más tardía. El cambio suele realizarse durante la madrugada en algún día de la primavera indicado por la administración. En otoño, el cambio se revierte y la hora legal se acerca a la hora solar.

Esto fue planteado por Benjamin Franklin y defendido por William Willett allá por 1907 y 1914 respectivamente, y se pretendía reducir el tiempo entre el ocaso y el momento en el que la mayoría de la población se iba a dormir. De esta forma, se deberían de reducir el número de actividades nocturnas, puesto que habrá más tiempo de horario diurno.

Entonces se pensaba que “controlar” las horas en las que las personas se levantaban o se acostaban propiciaría el ahorro de energía. En vez de existir personas más madrugadoras que otras, con el cambio de hora, más personas se levantarían temprano, aunque realmente duerman la misma cantidad de horas.

Según Thomas C. Schelling, el acuerdo general de la población sobre el horario a seguir resulta más ventajoso que la adopción del horario de verano de forma individual. De acuerdo con esta consideración, un individuo obtendría una ventaja mayor al seguir toda la población el horario de verano que si por su cuenta decidiese levantarse más temprano, pues la coordinación aporta un gran beneficio. El añadir tiempo de luz diurna a las tardes beneficia al comercio, a la práctica deportiva y otras actividades a las que favorece la presencia de luz tras la jornada laboral, El incremento vespertino de luz puede ayudar a disminuir los accidentes de tráfico, pero sus efectos sobre la salud y la incidencia del crimen están menos claros.

Por desgracia, esto puede traer ciertos inconvenientes, como la pérdida de percepción del tiempo e incluso problemas de sueño provocados por los cambios bruscos de horario, trastocar reuniones, viajes, etc. Por suerte ahora los móviles cambian de hora automáticamente, por lo que, si no te habías enterado de que tocaba cambio de hora, como mucho tendrás una extraña sensación a lo largo del día.

Como podéis ver, las implicaciones que tiene algo tan sencillo como adelantar o atrasar una hora son numerosas, variadas y contundentes y, actualmente, son muchísimos los países que dependen de estos cambios horarios. Sin ir más lejos, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el potencial de ahorro en iluminación en España por el cambio de hora puede llegar a representar un 5% del consumo eléctrico en iluminación, equivalente a unos 300 millones de euros.

José Francisco Bullón Molina

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