Hasta hace muy poco, el virus hemorrágico Crimea-Congo era considerado en España una enfermedad exótica. Sin embargo, un reciente estudio del Centro Nacional de Microbiología ha confirmado la presencia del patógeno en nuestro país.
Aún no se sabe con seguridad cuándo este virus, parecido al ébola, entró en España, pero sí que ya circula en la mayor parte del territorio. Se cree que éste estaba mucho más extendido de lo que en un inicio se pensaba cuando en 2016 se diagnosticó la enfermedad a un paciente y a la enferma que lo había tratado. Por aquel entonces el virus solo había sido detectado en garrapatas, las principales transmisoras a los humanos, en la provincia de Cáceres.
Después de este caso, llegaron ocho más y, en realidad, el enfermo de 2016 no era el primero en el país. Un estudio retrospectivo ha detectado al menos otro anterior, de 2013.
Comunidades afectadas
El estudio del Centro Nacional de Microbiología, publicado en la revista ‘Emerging infectious diseases’ ha analizado más de 12.000 garrapatas del género ‘Hymalomma’, presentes en toda España, excepto en la cornisa cantábrica, y ha verificado que el Crimea-Congo está presente al menos en Andalucía, Extremadura, Madrid, Castilla y León y Castilla-La Mancha.
“Tener el virus es un riesgo, pero a pesar de que hay una cantidad muy alta en España, ni las personas están constantemente expuestas, ni el virus es capaz de causar enfermedad en un porcentaje alto. Al 80% de personas infectadas no les hace nada”, explica Francisco Ruiz-Fons, epidemiólogo veterinario del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos al periódico ABC.
Virus Crimea-Congo
La enfermedad causada por el virus hemorrágico Crimea-Congo tiene una letalidad de entre el 10 y el 40%. Sus síntomas son los siguientes:
- Fiebre
- Cefalea
- Diarrea
- Vómitos
- Náuseas
- Hemorragias en el aparato digestivo, respiratorio, útero y tracto urinario
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo como una de las enfermedades infecciosas emergentes más relevantes. Está clasificada como una enfermedad prioritaria con potencial pandémico ya que el virus tiene una gran capacidad para mutar y cambiar, lo que podría provocar una mayor transmisión entre personas.
Irene Ormaeche Carral
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