Esta semana ha empezado con la borrasca Celia afectando a gran parte del país. El viento seguirá siendo el gran protagonista soplando con fuerza en zonas costeras, este peninsular y Baleares.
Estas rachas de viento pueden alcanzar los 70 u 80 kilómetros por hora, provocando un temporal marítimo en el Mediterráneo con olas entre los 3 y 4 metros.
Además, el viento traerá consigo polvo en suspensión del desierto del Sáhara, lo que provocará en algunas ocasiones lluvias de barro, lo que reducirá la visibilidad dando lugar a calima y a un empeoramiento de la calidad del aire. .
Mañana «Celia» se situará frente a las costas de Marruecos y seguirá impulsando vientos del sureste a la península.
La lluvia de sangre que afecta al país

La lluvia de barro, conocida como ‘lluvia de sangre’ por el característico color rojizo, se produce cuando las gotas de la lluvia colisionan con las partículas de polvo suspendidas.
De esta manera, las arrastran con ella y al caer en la superficie se depositan como barro al mezclarse entre sí.
Estas partículas de polvo viajan en las partes más altas de la atmósfera, actuando como núcleo de condensación que permite que el vapor de agua forme gotas que al unirse entre sí, caen hacia el suelo por la fuerza de la gravedad.
Este fenómeno, según han informado los expertos, se da tras un periodo de sequía ya que se acumula más cantidad de polvo en suspensión en la Atmósfera.
Este hecho lo hemos podido observar en varias ocasiones en los últimos años, por lo que se asocia con el aumento de las temperaturas a nivel global y a la desertización en el norte de África.
Desde hace tiempo se está observando que este polvo del desierto del Sáhara está aumentando por una inadecuada gestión del agua y la tierra.
Los países Mediterráneos son los más afectados por este fenómeno, ya que cerca de 180 millones de toneladas de polvo en suspensión que salen del desierto del Sáhara se dirigen principalmente a estos sitios.
Nerea Serrano Ruiz
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