De nuevo, me hallo buscando un tema que pueda resultar de interés para el público objetivo de esta página web y trato de informarme lo más rápido posible de temas que hasta hace poco, no eran de mi incumbencia. Una vez más buscaré una foto ene Google y elegiré un titular acorde al texto y, como siempre, haré click en «publicar».
Sin embargo, esta será la última vez que lo haga. Y, precisamente por esa razón, me veo en la necesidad de transmitiros un sentimiento de respeto, no solo hacia estas profesiones, a menudo subestimadas, sino a toda aquella existente.
Además, no puedo evitar pensar en la única persona a la que le enseñaba las cosas que escribía y que, irónicamente, no sé si leerá este último artículo. Pese a todo, me alegra que vaya a quedar constancia de todo lo que he sentido mientras escribía para Curso de Instalador.
Yo mismo he sido siempre una persona medianamente respetuosa con los trabajos de las personas, aunque no me gusta cuando recuerdo los chistes que tanto yo como otros hemos podido realizar sobre un basurero, una limpiadora o sobre todo aquello que no sea tan extravagante como un actor o un futbolista. Es por esto que no muchas personas quieren tener oficios del estilo, tal vez también por ser conocedores de los moderados salarios que suelen tener o por todas las connotaciones negativas y prejuicios que hemos ido adquiriendo en nuestras edades mas tempranas.
A lo largo de estos tres meses he sido consciente de las falacias que he podido o han podido decir por ahí y he descubierto la para nada despreciable capacidad de los fontaneros, electricistas e instaladores en general. Por ello repito como lo he hecho a lo largo de todo este trayecto que nuestro modo de vida, tan cómodo y lleno de facilidades domésticas, no sería nada sin esas personas que se encargan de mantenerlo en ese estado.
Parece haber una especie de tendencia en falta de respeto hacia los puestos de trabajo que, precisamente, hacen de base y sustento de la sociedad moderna.
Nunca le digáis a vuestro hijo o hija que, si no estudia, acabará como ese señor que recoge los papeles de la calle con una escoba, como esa señora que friega los pasillos del colegio o como alguien que “cambia tuberías”.
El transcurso hacia un mundo más “respetuoso” e “inclusivo” no pasa por cambiar los pronombres con los que nos dirigimos a las personas, ni por dotar de facilidades a quien, se supone, es débil, sino por mejorar y arreglar la materia prima de la que se sustenta todo esto, el respeto .
Suena utópico, sí, pero con gestos tan “insignificantes” pueden conseguirse locuras con el tiempo.
Escribir sobre temas que no conoces, hace que te adentres en mundos diferentes, te informes y abraces esas cosas que tan redundantes y sencillas parecen ser, pero que esconden una infinidad de aspectos que aunque no lo sepas, te envuelven en tu vida diaria.
Leer y escribir, cosas que nunca he practicado mucho, te hacen verlo todo mejor.
Por supuesto, tampoco destaco por redactar los textos más largos y siempre pienso que la información se digiere mejor en pequeñas dosis, así que terminaré aquí.
Gracias por brindarme esta oportunidad de acercarme un poco al mundo real, precisamente en el momento en el que este maldito virus hace que el mundo sea menos real que nunca.
Agradecer también a Javier Gejo por darme los buenos días todas las mañanas y guiarme en el trabajo.
Y por supuesto gracias a vosotros por leerlo. De corazón.
Con un poco de suerte, algo se os habrá quedado.
José Francisco Bullón Molina
23/04/2021
