912 171 879

Categorías

Si recordáis, en de los últimos artículos que publiqué analicé y expuse todo lo que tenía que ver con las llaves inglesas, esa herramienta indispensable para gran variedad de profesiones manuales, entre las que se encuentra la fontanería, por supuesto.

En ese artículo, obviando la extensa evolución y utilidad de la herramienta en cuestión, también dejé en el aire tratar en un futuro una especial variante de la llave inglesa, la llave Stillson, y eso haré. Sin embargo, no creo que pueda escribir lo suficiente de algo tan concreto, así que complementaré vuestra lectura con un extra, los tornillos y las tuercas.

La llave Stillson, llave para tubos o llave grifa es una llave ajustable usada para apretar, aflojar o ajustar piezas que la llave inglesa no sería capaz. Se utiliza para ajustar piezas más grandes, que requieran la aplicación de un par de aprietes considerables. Fue patentada el 12 de octubre de 1869 por Daniel Chapman Stillson. En Ecuador y Paraguay a esta llave se le denomina “llave francesa“.

En otras palabras, la llave Stillson funciona prácticamente igual que el resto de llaves inglesas, pero posee una función universal. Mientras que el resto de tipos de llave solo pueden adaptarse a ciertos tamaños de tuercas y tornillos, la Stillson puede hacerlo con cualquiera, puesto que la envergadura que puede alcanzar es bastante mayor.

Por supuesto, la fama de esta clase de llaves, no tendría cabida entre nosotros sin la existencia de los tornillos. Al fin y al cabo, las piezas que este tipo de llaves aprietan o desaprietan no son otras que estas.

La historia de la carpintería muestra cómo con anterioridad al invento del tornillo los muebles se unían mediante ensambladura. Aunque ésa fue la forma de ajustar objetos hechos de madera, el tornillo es invento relativamente reciente en cuanto a su plasmación. Sin duda alguna, el tornillo se desarrolló a partir del clavo, dándole a éste una ligera torsión para que agarrase mejor a las paredes o a la madera donde se introducía.

Se trata del medio de unión más reciente que combina elementos técnicos fundamentales como los son la cuña, la rueda y la palanca.

Se considera que el inventor del tornillo es Arquímedes en el siglo III a. C. Sorprende lo tardío de su aparición si se tiene en cuenta que en el siglo III a.C. el siracusano Arquímedes había inventado una máquina elevadora, el tornillo que lleva su nombre (Tornillo de Arquímedes). Se trataba de un sistema de espiral incorporado a un cilindro: el tornillo, accionado por una manivela giraba a gran velocidad. Aunque se empleó en sistemas de riego, la idea estaba ya ahí.

A mediados del siglo XVIII un genio anónimo inventó la manera de hacer tornillos de mejor calidad y rendimiento, tornillos sin punta, romos. Para ello se valió de una máquina y abarató enormemente el producto. Comenzó entonces a utilizarse tornillos para fijar bisagras a las puertas y todo tipo de mobiliario. Pero, como seguía siendo necesario el martillo para introducirlos, se perdía parte de la eficacia de su fino paso de rosca. Se ideó entonces una herramienta nueva que permitiera introducirlos a presión, atornillarlos: el destornillador.

Como veis, las pequeñas herramientas y artilugios que poseemos hoy día, como siempre digo, surgen de las ideas más alocadas y alejadas de lo obvio.

José Francisco Bullón Molina

What do you want to do ?

New mail

TE LLAMAMOS Y TE LO EXPLICAMOS TODO


    Echale un vistazo a nuestros cursos

    ¡Haz clic para puntuar esta entrada!
    (Votos: 0 Promedio: 0)