
El diseño importa más de lo que parece
En plena ola de calor y con veranos cada vez más extremos, la eficiencia térmica de una vivienda no depende únicamente del aire acondicionado. Así lo explica el arquitecto Juan Goñi, quien recuerda que la forma en la que se proyecta una casa (su orientación, la posición de las ventanas y la presencia de sombras) puede marcar la diferencia entre un hogar fresco y otro que necesita climatización constante.
Goñi, director de Klic Arquitectos y divulgador en redes sociales, insiste en que la primera defensa frente al calor es la sombra, un elemento que forma parte de la llamada climatización pasiva. Este tipo de soluciones no requieren energía y ayudan a mantener la temperatura interior sin recurrir continuamente a aparatos eléctricos.
Climatización activa vs climatización pasiva
El arquitecto diferencia dos enfoques:
- Climatización activa: sistemas que consumen energía, como aire acondicionado, ventiladores o equipos de aerotermia.
- Climatización pasiva: estrategias arquitectónicas como la orientación adecuada, sombras, protecciones solares o ventilación cruzada.
Según Goñi, una vivienda bien diseñada puede reducir drásticamente la necesidad de climatización activa, lo que se traduce en menor consumo eléctrico y facturas más bajas.
La orientación, un factor decisivo
Uno de los puntos más llamativos que destaca el arquitecto es que las ventanas más problemáticas no son las que miran al sur, sino las que se orientan hacia el oeste. El motivo es sencillo: el sol de la tarde incide de forma más horizontal y directa, justo en las horas de mayor temperatura.
Mientras que el sol del sur puede bloquearse con elementos como voladizos, el del oeste es más difícil de frenar y puede calentar los ventanales de manera intensa. Goñi calcula que un ventanal mal orientado puede introducir hasta 750 vatios por metro cuadrado, una carga térmica que obliga a encender el aire acondicionado durante más tiempo.
Diseño inteligente para reducir el consumo
La climatización pasiva no solo mejora el confort, sino que reduce la dependencia de sistemas eléctricos, especialmente en un contexto donde el coste de la energía sigue siendo un factor importante para las familias. Una buena orientación, sombras bien planificadas y ventilación cruzada pueden evitar que la vivienda se convierta en un acumulador de calor.
Una orientación que mejora el confort y reduce el consumo
La reflexión del arquitecto pone sobre la mesa una idea clara: el aire acondicionado es útil, pero no soluciona los problemas de diseño. Una vivienda mal orientada puede necesitar climatización constante, mientras que una casa pensada para aprovechar la sombra y la ventilación natural puede mantenerse fresca con un consumo mínimo.
La arquitectura pasiva no solo mejora la calidad de vida, sino que también ayuda a reducir el gasto energético y a construir hogares más sostenibles.
