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Trabajar en el sector de la instalación y el mantenimiento precisa tomar conciencia de la responsabilidad que conlleva desarrollar este tipo de montajes de riesgo. Sin embargo, algunas áreas conformarán un peligro mayor que otras, como las instalaciones eléctricas.

Lo más importante que debemos tener en cuenta en las instalaciones de riesgo es la prevención, pues la mayoría de los accidentes se ocasionan por imprudencias. No obstante, por mucho cuidado que se intente tener, siempre vamos a estar expuestos a un cierto nivel de peligrosidad.

Son numerosos los accidentes que ocurren en este tipo de profesión, siendo los siguientes casos los más frecuentes:

  • Caídas desde alturas. Las caídas desde alturas en el sector de la instalación, tanto de personas como de materiales u objetos, se producen principalmente en las obras de edificación. Por ello, se requerirán siempre medios auxiliares como plataformas, andamios o escaleras manuales y equipos de protección homologados.
  • Incendios y explosiones. Durante la manipulación de gases combustibles, en determinadas proporciones y situaciones, estos pueden llegar a ser altamente explosivos, principalmente por el contacto con el oxígeno. Es por ello por lo que hay que tener especial cuidado con, por ejemplo, la posición de las botellas que albergan componentes gaseosos, que deberán situarse en vertical en todo momento; así como con el mantenimiento de las válvulas y elementos de los equipos para evitar posibles fugas.
  • Quemaduras, cortes o contusiones. Sin duda este tipo de accidentes son los más frecuentes dentro de este sector, por lo que todos los profesionales deberán incorporar en su indumentaria equipos de protección individual, tales como gafas, guantes y calzado específico.

Sin embargo, dentro de esta área empresarial debemos prestar especial atención a los riesgos que conlleva la instalación eléctrica, pues, aunque no son considerados accidentes frecuentes, sí son los más graves. A pesar de que este tipo de incidencias pueden llegar a ser mortales o provocar secuelas importantes, uno de los principales motivos que les hace no ser tan habituales se debe a la mejora progresiva de las condiciones de trabajo y el desarrollo de normas cada vez más estrictas. Trabajar en un entorno seguro permite minimizar, o incluso evitar, cualquier daño eléctrico que pueda llegar a producirse, asegurando así la protección en todo momento del profesional.

Para llevar a cabo un servicio con mínimo riesgo, durante las operaciones que conlleven una instalación eléctrica se trabajará siempre sin tensión y con un equipo de protección adecuado, siguiendo la normativa vigente. Así, el Real Decreto 614/2001, de 8 de junio, sobre disposiciones mínimas para la protección de la salud y seguridad de los trabajadores frente al riesgo eléctrico establece las principales medidas para la ejecución segura de este tipo de actividad. De esta forma, describe los cinco puntos principales que se deben cumplir sin excepción en los trabajos sin tensión:

    1. Desconectar.
    2. Prevenir cualquier posible realimentación.
    3. Verificar la ausencia de tensión.
    4. Poner a tierra y en cortocircuito.
    5. Proteger frente a elementos próximos en tensión, en su caso, y establecer una señalización de seguridad para delimitar la zona de trabajo.

Además, es de vital importancia recalcar que, aunque los sistemas en alta tensión provocan los accidentes de mayor gravedad, trabajar en baja tensión requiere de las mismas medidas de prevención, ya que también acarrean riesgos con consecuencias que pueden llegar a ser drásticas.

Ángela Martín Parrales

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